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Torrijas: de la cuaresma al brunch

Como hoy es el Día del Padre y al mío le gusta mucho los postres, vamos a hacer torrijas que es uno de esos dulces asociados a una fecha concreta, en este caso a la Cuaresma y a la Semana Santa, dicen que en España está ligada a la religión por aquello de no comer carne en cuaresma.

Los orígenes no están claros. En el resto de Europa,  se consideraba una comida de pobres: pan, leche o vino y huevos. Sin embargo, ahora no hay un buen brunch en el que no te ofrezcan unas ricas  french toast que ha diferencia de nuestras torrijas, están pasadas `por la planta con mantequilla y no fritas en abundante aceite, pero sí, son torrijas.

La primera receta de las torrijas aparece en Apicius, una recopilación de recetas del Imperio Romano durante los siglos IV y V ( por cierto, precioso este estudio y recuperación de este libro por el Proyecto Gutenberg. En España, las primeras recetas aparecen en el Libro de Cozina de Domingo Hernández de Maceras (1607) y años más tarde en el de Francisco Martínez Motiño, Arte de cozina, pastelería, vizcochería y conservería. 

torrija1En Andalucía el origen de las torrijas, inevitablemente está vinculado al pasado andalusí, encontrando muchas coincidencias con la zalabiyya, un dulce que tiene sus varientes en Irak, Siria, Argelia, Egipto… También se tiene como antecedentes los buñuelos de aguamiel, una receta mudéjar. Por otro lado, las torrijas llamadas rebanadas de parida, también son populares en al comida sefardí y reciben este nombre porque se decía que ayudaba a la recuperación de las recién paridas y a que les subiera la leche.

Para las torrijas

una barra de pan blanco o plan bombón de días pasados

un litro de leche entera

1 rama de canela

ralladura de naranja

100 gr de azúcar 

2 ó 3 huevos

aceite de girasol

Para el aguamiel

3 cucharadas soperas de miel

3 cucharadas soperas de agua

 ¿Cómo lo hacemos? 

  • Ponemos a calentar el litro de leche con la ralladura de naranja (o limón, al gusto), la rama de canela y el azúcar. Retirarlo del fuego antes de que rompa a hervir.
  • Cortamos el pan en rebanadas de no más de 2 cm y empezamos a empapar el pan en la leche. Una vez tengamos todo el pan, lo dejamos reposar entre 10 y 15 minutos. Hay quien lo mete en el congelador para enfriarla y que coja cuerpo (no congelar) para que la manipulación al freírlas sea mejor.
  • Ponemos el aceite a calentar y mientras batimos bien los huevos, y empezamos a rebozar las rebanadas de pan. el aceite tiene que estar muy caliente y para saber si el aceite está en su punto se puede poner una ralladura de naranja o miga de pan.
  • Freímos las torrijas de dos en dos para que el aceite no se enfríe. Mantenemos las torrijas en el aceite hasta que se pongan doradas por cada cara. Al sacarlas las ponemos en papel secante para quitarles el aceite sobrante. Tal vez haya que colar el aceite, con cuidado, en mitad del proceso si vemos que está muy sucio con los restos del huevo.
  • Nosotros vamos a hacerlo con aguamiel, un jarabe que se hace al ligar la miel con el agua al fuego unos minutos, al que se le puede añadir algún aroma tipo agua de rosas, de azahar o vainilla. Pero también se pueden empanar con azúcar y canela o ponerle sirope de agave.
  • Ya están listas para comer. Se pueden servir con un helado de vainilla y unas frambuesas que contrastan con el dulzor de la torrija

Este dulce es, además de delicioso, hipercalórico. Así que hay versiones un poco más sanas al sustituir la leche entera por cualquier vegetal (soja, almendra, arroz…), los huevos por las claras,  la miel por el sirope de agave. Hacedlas como queráis, pero hacedlas.

 

 

 

 

 

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Lisboa, te como

Si tienes un fin de semana largo puedes disfrutar de una de las ciudades europeas más bonitas y donde se come mejor y más barato: Lisboa.

El centro de la ciudad está salpicado de los típicos restaurantes caza- turistas, con menús que limitan a lo típico la rica y amplia gastronomía lusa. Aún así, nadie se puede ir de Lisboa sin probar, y reduciendo la lista mucho, un delicioso bacalao dorado, una buena feijoada, una açorda à alentejana o una carne a la brasa.

Antes de pasar a las recomendaciones menos tradicionales, son de visita obligada a la Cervejaria Ramiro, una buena opción calidad- precio. El desayuno, mejor hacerlo al estilo lisboeta, en la barra de la céntrica Casa Brasileira en la calle Rua Augusta. No sabréis si atacarle al dulce o al salado, pero si os atrevéis con alguno de los menús como el sandwich de queso y plátano, tendréis energía para todo el día.

brasileira

Pero Lisboa también es famosa por sus locales cool en el Barrio Alto, así que nos pusimos a investigar y dimos con dos restaurantes que nos dieron lo que queríamos: el restaurante Bastardo en el centro de la ciudad y Pharmacia, en el mirador de Santa Catalina. Nos quedamos con muchas ganas de conocer la propuesta de The Decadente.

Te quiero Bastardo

“El restaurante Bastardo es el hijo ilegítimo de la cocina portuguesa” dicen de sí mismos. Una cocina que combina los sabores de toda la vida mirando a otros lugares del globo. Una puesta en escena desenfada y divertida tanto en la carta como en la decoración del propio restaurante, ubicado en el hotel Desing International, en la plaza Rossio, en pleno corazón de Lisboa.

Inaugurado en septiembre de 2014 y dirigido por el chef Luis Rodrigues, muestran una cocina irreverente donde los productos, algunos de la huerta del propio hotel, son los protagonistas. Abierto para desayunos, menús de mediodía y cenas, cuenta con un bar- cocktelería y una preciosa terraza donde hacer una animada sobremesa. Un comedor moderno y con una decoración lleno de socarrones detalles.

Con casi un año desde su apertura se está convirtiendo en un imprescindible tanto para los jóvenes locales como para los turistas que buscan conocer la comida portuguesa con otros matices y desde otra mirada.

Nuestras opciones para disfrutar de la cena en Bastardo:

O Baiao, un delicioso pato en escabeche como cebolla roja, tomillo y enebro. Foto IG: @restaurantebastardo

O Baiao, un delicioso pato en escabeche como cebolla roja, tomillo y enebro.

La Bastardinha. Foto @restaurantebastardo

La Bastardinha

Malandrinho, un risotto con pato, aceite de trufa y bayas goji.  Foto IG: @restaurantebastardo

Malandrinho, un risotto con pato, aceite de trufa y bayas goji.

Tio Patinhas, pato con foie, setas shitake. Foto IG: @restaurantebastardo

Tio Patinhas, pato con foie, setas shitake. Foto IG: @restaurantebastardo

Las fotografías son de la web e instagram del restaurante Bastardo. 

La botica

Qué mejor sitio para que un restaurante cuya temática es una antigua botica que la Asociación Nacional de Farmacias de Portugal, ubicado en uno de los miradores con vistas a la ciudad, justo al lado del elevador de Bica, una de las zonas de copas de Lisboa.

Desde que entras en Pharmacia estás curioseando todos los detalles que tematizan este restaurante, abierto en 2011 por Susana Felicidade y Tánia Martines, camareros vestidos ataviados como doctores, sopas que se sirven en tubos de ensayos o una extensa carta de cócteles como Ibuprofeno, Morfina, Placebo u Omeoprazol entre otros “medicamentos”.

pharmacia lisboa Nosotros disfrutamos de su menú sorpresa por 28 € que merece mucho la pena, un bacalao dorado y una deliciosa pasta marinera con vieiras. Y de esos curativos cócteles.

Además, están abierto para comidas y cenas y tienen un jardín a la entrada con vistas al mirador para no querer moverse de ahí con el buen tiempo.

Sopa thai de piedra

Este verano estuve en Tailandia, un viaje espectacular por el norte del país, Bangkok y alguna de sus islas. Su gastronomía es rica e intensa. Durante el viaje se convirtió en una de las protagonistas porque estaba en todos lados, con puestos callejeros con una oferta que me hacía querer probarlo todo: sopas, currys, carnes, postres, zumos… Parecen platos simples y normalmente, en sus elaboraciones no son complicados, pero llevan una gran cantidad de ingredientes que llenan los platos de matices.

Pero si quieres tener el sabor de Tailandia de forma rápida en tu boca con tan solo tres ingredientes nada difíciles de conseguir ya: aceite de coco, lemongrass, jengibre y soja, te propongo esta sopa, al menos, para quitarnos el mono.

El secreto de esta sopa es que le puedes poner lo que quiera que nunca estará mala.  El aceite de coco que vamos a usar como base para sofreír los ajos va a darle un gusto muy especial. Así que puedes hacerla con pechuga de pollo, ternera, cerdo o incluso gambas.

Esto sí que es fastfood, en menos de 10 minutos estás disfrutando de esta sabrosa sopa. Fácil, rápida y muy barata. Vamos a por el paso a paso:

Para la sopa

una cucharadita de aceite de coco

2 ajitos

una ramita de apio

una rodajita de jengibre fresco en juliana

un filete de pollo en tiras

fideos son de arroz

soja

fish sauce

lemongrass en rama

1. En una cazuela ponemos el aceite de coco a calentar y sofreímos los ajos previamente aplastados con el cuchillo. Yo suelo coger los un par de ajos de los más pequeños de la cabeza y no le quito la piel para echarlo en la olla. En Tailandia se usa unos ajos pequeñitos que aportan un aroma y sabor más intensos que los nuestros.

2. A los ajos le ponemos el agua, para dos personas la cantidad sería de unos tres vasos de agua para concentrar el sabor de nuestra sopa. Añadimos una cucharada sopera de soja y otra de fish sauce (salsa de pescado de la que hablaremos otro día en un post específico sobre productos y comida thai) que se podría no añadir o sustituir por una pizca de sal.

3. Añadimos el apio en rodajas, el jengribre cortado en juliana, la rama de lemongrass partida en dos que le aportará un sabor cítrico. Si os gusta un poco de picante y tenéis cayena molina, o algún tipo de pique en polvo, añadir al gusto. Si tenéis algún tipo de pasta de curry, se añadiría en el paso uno, en el sofrito.

4. Ponemos en nuestra sopa los fideos de arroz que se cocinan muy rápido, en unos tres minutos. Añadimos el pollo en tiritas que también se harán en cuestión de 3 ó 4 minutos.

¡A disfrutarla!

Academia del proceso

Esto iba a ser un post sin fotos para no desvelar los placeres que esconde ser uno de los 12 graduados/comensales de la Academia del Despiece. Sí, es una jodienda no hacer fotos, pero la experiencia no sería lo mismo si hubieras visto en instagram qué pasa tras el número 13 de la calle Ponzano. No quieras saber más y haz un pequeño acto de fe. El Sr. Bonet y su equipo pocas veces defraudan.

 

la foto

Si conoces la Sala de Despiece sabes que vas a encontrar unos platos con una materia prima de excepción como las carnes de La Finca (Jiménez Barbero): buey de 100 días de maduración, vaca con 80 días… piezas que ya podemos ver desde el escaparate como una muy buena  declaración de intenciones.

La Finca

 

Me gustó mucho formar parte de un juego en el que, además de disfrutar de una cena, vas descubriendo qué estás comiendo y cómo se ha gestado. Juego, curiosidad y transparencia que desvelan el proceso de creación de un plato. Me encantó la posibilidad de  tener carta blanca para preguntar porque Bonet lo contesta todo  y espera a que los comensales también formaran parte del juego. “Todo lo que se trabaje en la Academia será devuelto a la Sala y al contrario”, nos contaba. Y así sentías de refilón cómo mientras andabas con las herramientas de cocina, sus ojos y oídos estaban bien atentos a los 12 comensales que compartíamos mesa.

Ya sé que no desvelo mucho, pero al final lo agradeceréis.  Atentos también a la ambientación en la que J. Taltavull ha metido mano con algo de fuegos -o videos y música- artificiales.

Pues eso: sorpresa, mimo, proceso. Despiece. 

Un smoothie “refreshcante”

Creo que a la batidora de jarra que tenemos en casa le puedo otorgar el Premio a la Mejor Compra de 2014. Un batido de fruta, bien frío y cremoso, en cuestión de segundos. Vitaminas, fibras, proteínas y azúcares ricos en un único chute. ¡Qué más se puede pedir!

Los smoothies parecen una moda pero en muchos países de América Latina con una gran variedad de frutas los jugos son su bebida más popular y en Asia, los mangos, piñas y fresas se licúan con yogurt para hacer su cremoso lassi que tanto ayuda a soportar sus picantes comidas. Llegan a Estados Unidos sobre los años 20 pero es en los 60, con la entrada de la vida sana y vegetariana, cuando comienza a popularizarse, lo cuenta Dan Titus en Smoothies! The original smoothie.

fruta y verdura

En nuestro blog vamos a compartir una receta semanal de un rico zumo de frutas. Lo más divertido es que vayamos probando y cambiando los ingredientes según nuestros gustos, pero siempre está bien tener una guía sobre la que partir.

Para agregarle un poco de líquido además de añadir un poquito de agua, se puede poner  leche de soja, almendras o arroz, yogurt o un poco de helado para que nuestro smoothie sea más cremoso y tenga más proteínas para nuestros músculos. Si además, os gusta más dulce las recomendaciones más sanas son el azúcar de caña, el sirope de ágave o incluso dátiles. Estas son muy buenas opciones para evitar el azúcar blanca refinada y edulcorantes.

Otro truco muy bueno para no añadir mucho hielo y que ayuda a conseguir esa textura tan cremosa es añadir la fruta en taquitos congelada previamente. Yo suelo trocearla y meterlas en bolsas para congelar, así también ganas tiempo.

Aquí va nuestro primer zumo de la semana, le llamaremos el zumo verde “refreshcante” porque la menta y el apio aportan un sabor ligero que lo hace ideal para después de hacer un poco de deporte.

¡A mezclar!

1 manzana

1 rama de apio

medio aguacate

menta

zumo medio limón

hojas de espinacas

agua e hielo

Solo seis razones para amar la Picsa

Qué ganas tenía de probar las pizzas de este nuevo local en Madrid, en la nueva meca gastronómica de la capital: Ponzano. Picsa es uno de los establecimientos que aparecen en todas las listas de “mejores aperturas/restaurantes” de 2014 y razones tiene. ¿Qué convierte al Picsa en una gran pizzería?

1. Su masa. Qué rica estaba esa masa gruesa, bien crujiente y esponjosa, conseguida a base de mezclar tres tipos de harinas diferentes. Su secreto es la fermentación. Las bases se hacen un día antes y se precocinan. Esta combinación de pizza argentina con el toque mediterráneo de los productos que la condimentan es un pecado!

2. Su carta de pizzas cocidas en un magnífico horno de piedra con madera de encina. Yo me decanté por una old school, un clásico a base de berenjenas, anchoas y tomates cherry que estaba deliciosa.  Pero estás son algunas de las joyas de la corona, aún por probar. Buena noticia, puedes pedir dos mitades.

3. Su queso picsa, un fórmula secreta en la que la mozarella se combina con quesos gallegos y de los Pirineos.

4. Sus mezzes tan especiales. Me encantó un plato de alubias con hortalizas y vinagreta. Pero mirad que pinta el resto de sus aperitivos:

5. Su selección de cafés de Toma Café que acompañe alguno de los postres de la carta.

6. Sus artífices. Pablo Giudice (ideólogo del Sudestada, Chifa y la fábrica de Cervezas La Virgen), Mariano Gargiulo, jefe de cocina del Sudestada y Marcelo Burgos, realizador de cine y publicidad son algunas de las personas que están detrás de este concepto de pizza casera, artesanal.

¿Qué pimentón uso?

Hace unas semanas me quedé sin pimentón que compré un día en el supermercado sin fijarme -ni saber- que éste tiene su aquel y hay algunas cuestiones que saber para aplicar en nuestras recetas. Aproveché un encuentro en The Hovse con Real Fábrica y me pillé una maravillosa lata de pimentón dulce de Murcia. Esa noche mariné unas alitas de pollo y subí la foto a instagram. Una amiga extremeña me espetó “Ehhhhh el pimentón de La Vera homeeee”. Las alitas estaban cojonudas, pero yo me quedé barruntando en qué diferenciaba el pimentón de Murcia al de La Vera en Extremadura.

Imagen 3

Así que, ¿cuáles son las principales diferencias entre los pimentones de La Vera (Extremadura) y  Murcia?

Aunque en ambas Denominaciones de Origen hay pimentones dulces, picantes y agridulces, lo que lo diferencia es el aroma ahumado que el pimentón de La Vera tiene frente al murciano que se adquiere con el tipo de secado que se hace en cada región. Ambos pimentones son de excelente calidad y aportan aromas y color a los platos para chuparse los dedos.

En La Vera, dada la imposibilidad de secar los pimientos al sol como en Murcia por las lluvias de otoño, el secado del pimiento se hace “al humo” en unos hogares con leña de roble y encina. Este secado consiste en reducir la humedad de fruto (deshidratar) de un 80% a un 15% entre 10 y 15 días. Para obtener este polvo tan fino –el oro rojo – los pimientos se siguen procesando en molinos de piedra. Podéis ver el proceso en el reportaje que hicieron en Fabricando en Made in Spain de TVE (entre minuto 2 y 17.50).

Sobre su uso en las recetas, el otro día David de Jorge aka Robin Food, decía en uno de sus programas que para los guisos es “desaconsejable” usar el pimentón ahumado en algunos guisos ya que es más común de las chacinas, chorizos, sobrasadas… y el plato podría recordarnos a esos sabores, pero es una cuestión de gusto.

No he tenido la suerte de usar el pimentón en esos ricos embutidos que tenemos en España (acepto invitaciones a alguna matanza) por lo que no puedo dar ninguna orientación sobre ese tipo de uso. Pero para guisos, lo mejor es sofreir antes ajo, retirarlo del fuego (ojo que se quema muy rápido si el aceite esta caliente y amarga un poco), añadir un poco de pimentón un par de vueltas  y podemos seguir con nuestro plato.

Este conejo sabe a gloria

Como casi todos los niños y niñas siempre me había negado a comer conejo. “¡Abuela, ¿cómo has podido hacerlo?!” le espetaba cada vez que veía que estaba guisando arroz con conejo. “Pobre animalito” pensaba yo.  A mi madre creo que le daba tanta pena como a mí, por lo que en casa no hay recetas con este lindo bichito peludo que yo conozca más allá del clásico arroz amarillo guisado con conejo.

Ya sabemos que la carne es fundamental dentro de una dieta equilibrada por la gran cantidad de proteínas que aportan a nuestro cuerpo. Sin embargo, la carne blanca, como es la del conejo, el pavo o el pollo se convierte en la opción más sana debido a que tiene pocas calorías, por eso se recomiendan para dietas, no solo de adelgazamiento, sino bajas en colesterol, a personas con problemas de estómago o de hipertensión por su bajo contenido en sodio. Vamos que el conejo es una de las carnes más saludables que podemos comer.

La receta de hoy ha salido bien, pero podría haber salido fatal. He tenido suerte y aunque hay que ajustar la cantidad de algún ingrediente este arroz con conejo, tomate, romero y pimentón de la Vera ha sido un gozo en la boca y en la nariz. ¡Vaya olores!

arroz horizontal

Arroz y conejo al pimentón de la Vera (4 pax) 

1 conejo troceado, cabecita incluida

aceite de oliva

3 dientes de ajo

2 cucharadas de pimentón ahumado de la Vera

2 cucharadas de tomate concentrado*

3 puñados de arroz

Para el caldo

agua

una ramita de romero fresco

la cabeza del conejo

sal

¿Cómo lo hacemos? 

  • Calentamos una sartén con un buen chorro de aceite de oliva y marcamos el conejo. Mientras ponemos un cazo con agua a calentar con la cabeza del conejo, una pizca generosa de sal y la rama de romero.
  • Apartamos en un plato los trozos de conejo ya marcados y doraditos, sin que estén terminados de hacer para que no pierdan todo el jugo en esta primera fase.
  • En esa misma sartén se añade más aceite y con una cuchara de madera – o cualquier otro utensilio de cocina similar- despegamos los restillos de la grasa del conejo y añadimos los tres dientes de ajo laminados a fuego lento.
  • Cuando los ajos estén en su punto, sofreímos el pimentón unos segundos y añadimos el tomate concentrado (* puse las dos de tomate concentrado y estaba bastante potente de sabor, pero si se quiere rebajar, añadir una de tomate triturado).Rápidamente ponemos el arroz, le damos unas vueltas para que coja los jugos y añadimos el caldo que hemos preparado antes junto a los trozos de conejo.
  • Damos caña al fuego entre 8 y 10 minutos para que haga chup-chup y el arroz suelte todo el almidón. Bajamos el fuego otro 10 minutos aproximadamente para que el grano quede entero, que no se pase.

Los quesos de Conde Duque

Sigo los pasos de la Quesería Conde Duque desde sus inicios y yo, que soy una conversa al queso,  ansiaba el día en que pudiera sacar un momento para acercarme hasta el barrio para hacer un buen acopio de alguno de sus mejores quesos. Una cena en casa con amigos y no poder cocinar fueron la excusa perfecta para visitar la quesería de moda en Madrid.

Sus artífices son Álvaro Corral de La Jarradilla, Juan Carlos Hernández de Los Quesos de Juan y Rubén Valbuena de Cantagrullas, quienes se han unido para defender un oficio de toda la vida y que trabajan con una materia prima tan especial como es la leche cruda. Doy fe que sus quesos son sencillamente maravillosos.

Creo que probé casi todos los quesos que tenían en ese momento. La tabla quedó espectacular  y estaba deliciosa acompañada con un tremendo pan de espelta de Panic, unas uvas negras, almendras y carne de membrillo. Este fue el orden que elegí siguiendo las recomendaciones de la chica que me atendió (perdón, no recuerdo el nombre):

La tabla römero

La tabla römero

  1. Madurado de leche cruda de oveja, con 1 semana y media de curación, muy fresco. Quesería de Cantagrullas (Ramiro, Valladolid)
  2. Gubben de leche de vaca y corteza lavada con aproximadamente 4 meses de curación. (Cork, Irlanda)
  3. Comté de leche cruda de vaca con 12 meses de curación (Rhone-Alpes, Francia)
  4. Espadán de leche de cabra con 40 días de curación. Quesería Los Corrales (Sierra Espadán, Castellón)
  5. Stichelton, es un queso azul de leche de vaca también cruda, lo que hace que se diferencie del  emblemático queso inglés Stilton. (Sommerset, Inglaterra)
  6. Parmesano. (Y punto!)

Para finalizar la cena, seguimos con una deliciosa tarta de queso de Chris Tongue (@homecake_es) , colaborador de la Quesería CD y de la panadería Panic. En Conde Duque se está liando muy parda con estos negocios que ponen la materia prima y los procesos lentos y cuidados en el centro del negocio. Volveré a ellos.

Si queréis seguir salivando, echadle un ojo a su instagram de donde he sacado la foto de portada, o mejor corre a C/ Conde Duque 15, Madrid.

Una bomba cítrica en la boca

El bizcocho de limón es un clásico (y muy básico) de la cocina tradicional. Con harina, huevos, azúcar, mantequilla, levadura y, cómo no, un yogurt de limón se alegran las meriendas de domingo de cualquiera. Un gozo por su sabor, la rapidez y sencillez en su preparación.

Pero hoy vamos a preparar este bizcocho de limón y tomillo que es una verdadera explosión cítrica en la boca. ¡Boom! Las glándulas salivares no paran de trabajar. Nigel Slater, dice que “cuando este bizcocho está en casa, no puedo dormir”. No me extraña en absoluto. Confieso que cocinarlo fue un placer, los aromas del tomillo y el limón son un regalo en cualquier cocina, y ese jarabe, clave del intenso sabor de este bizcocho, preparado a base de azúcar de caña, zumo de limón y tomillo, me tenían obsesionada.

En este video, del paso a paso de la receta (en inglés), Slater se deshace en su elaboración. Aviso: una vez que ves un video y una receta de este “cocinero que escribe” inglés sentirás la llamada de la selva, de la cocina y no podrás parar.

No suelo hacer postres por aquello de tener que medir las cantidades pero tenía ganas de preparar algo para una reunión familiar muy especial. Cuando salió del horno estaba ansiosa por que lo probaran y pudieran disfrutarlo tanto como yo haciéndolo.

Como uno siempre quiere liarla antes sus comensales, márcate esta receta y acompáñalo de un té verde rico y digestivo, que no le quite protagonismo. De ahí todos, directos a la gloria.

Para el bizcocho

200 gr mantequilla

200 gr azúcar de caña

100 gr harina

1 cucharadita levadura en polvo

100 gr almendras molidas

4 huevos

ralladura de 2 limones

1 cucharadita hojas de tomillo

Para el jarabe de limón

4 cucharadas azúcar de caña

el zumo de 2 limones grandes

1/2 cucharadita de hojas de tomillo

Imagen 23

¿Cómo lo hacemos? 

  • Mientras que preparamos toda la masa vamos a poner el horno a calentar a unos 160 grados.
  • Mezclamos la mantequilla (del tiempo) y el azúcar de caña hasta hacer una pomada suave y oscura (el color lo da el azúcar de caña y ya empieza a oler genial). Si nos ayudamos con la varilla de la batidora, mejor, conseguiremos eliminar la mayor cantidad de grumos de la mantequilla.
  • Por otro lado, tamizamos la harina y la levadura para dejarla fina y sin posibles grumos. Añadimos la almendra molida que le va a dar mucha consistencia  a nuestro bizcocho.
  • Batimos los huevos. No hace falta separar la clara de las yemas, pero para que quede más esponjoso empezamos con las claras con fuerza y después las yemas. Una vez batidos se lo vamos añadiendo, poco a poco, a la pomada de mantequilla y azúcar.
  • Vamos a sacar todo el aroma del limón y el tomillo haciendo un majado con la ralladura y las hojitas que posteriormente añadiremos a la pomada junto con la mezcla de la harina, levadura y almendras.  Lo homogeneizamos todo muy bien y lo volcamos a un molde con papel vegetal para hornear.
  • ¡Al horno unos 45 ó 50 minutos!
  • Mientras horneamos,  vamos a preparar ese jarabe que va a darle esa intensidad. A fuego lento ponemos el azúcar junto con el zumo de limón y el tomillo, removemos para que el azúcar se disuelva y dejamos infusionar con el tomillo.
  • Si al meter un palillito o cuchillo en el bizcocho sale limpio, nuestro bizcocho está listo para sacarlo del horno y bañarlo con nuestro jarabe viendo cómo caen las hojitas de tomillo que ayudarán a decorar.
  • Ahora solo queda esperar a que se enfríe y a esperar ansiosos esa explosión cítrica en la boca.